Papa León XIV pide “deponer las armas” y llama a la reconciliación en su primera misa de Domingo de Ramos
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Desde la emblemática Plaza de San Pedro, en Roma, ante miles de fieles congregados para dar inicio a la Semana Santa, el líder de la Iglesia católica instó a la humanidad a “deponer las armas y recordar que son hermanos”.
“En su último grito dirigido al Padre escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos. Escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra. Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”.
La ceremonia, que conmemora la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, estuvo cargada de simbolismo y recogimiento. Ramos de olivo y palmas ondeaban entre los asistentes mientras el Papa avanzaba en procesión, en un ambiente que combinó la solemnidad litúrgica con el primer pontificado del Papa.
Así, en medio de su homilía, el Papa llamó a los fieles a seguir a Jesús, y a confiar en Él.
“Él, que permanece firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia. Él, que se ofrece como una caricia para la humanidad, mientras los otros empuñan espadas y palos. Él, que es la luz del mundo, mientras las tinieblas están a punto de cubrir la tierra. Él, que vino a traer vida, mientras se lleva a cabo el plan para condenarlo a muerte”, expresó el sumo Pontífice.
Más adelante, el llamado del pontífice apeló a la conciencia colectiva de la humanidad. En su intervención, subrayó la importancia de reconocer la dignidad del otro y de reconstruir los lazos de fraternidad, valores centrales del mensaje cristiano que adquieren especial relevancia en tiempos de guerra.
Por eso, y como parte de su llamado a la paz, León XIV pidió por quienes hoy sufren las consecuencias de la guerra, especialmente en Oriente Medio.
“Al inicio de la Semana Santa estamos más que nunca cerca con la oración a los cristianos del Medio Oriente, que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y en muchos casos no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos”.
Y añadió, “Precisamente mientras la Iglesia contempla el misterio de la Pasión del Señor, no podemos olvidar a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento. Su prueba interpela la conciencia de todos”.
Finalmente, entre sus súplicas, el Papa pidió por todos aquellos que necesitan de Dios.
“Deseo encomendar al Señor a los marineros que son víctimas de la guerra. Rezo por los difuntos, por los heridos y por sus familiares. La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz. Y recemos por todos los migrantes muertos en el mar, en particular por aquellos que han perdido la vida en los días pasados frente a la isla de Creta”.




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