Los ‘Pinchallantas’: cayó la banda que ponía trampas en la vía Mosquera–La Mesa para secuestrar, torturar y robar viajeros fue desarticulada

El recorrido por la vía Mosquera–La Mesa podía cambiar en cuestión de minutos. En medio de la carretera, especialmente en el sector de Mondoñedo, aparecían elementos instalados deliberadamente para afectar los vehículos. Cuando el conductor tenía que detenerse, comenzaba la segunda parte del plan.
Según la investigación de las autoridades, detrás de esa modalidad estaba una estructura conocida como ‘Los Pinchallantas’, cuyos integrantes aprovechaban que los ocupantes de los vehículos quedaban inmovilizados para abordarlos, intimidarlos con armas de fuego, secuestrarlos y robarles sus pertenencias.
La trampa comenzaba sobre el asfalto. Los investigadores establecieron que el grupo utilizaba elementos para provocar daños en los automotores y obligar a sus víctimas a parar en esta vía de Cundinamarca.
Una vez detenidas, las personas quedaban a merced de los delincuentes. Eran amenazadas y posteriormente llevadas hasta zonas apartadas, mientras los integrantes de la estructura se apoderaban de sus objetos de valor.
Pero el robo no terminaba con lo que las víctimas llevaran en sus bolsillos o dentro del vehículo. La investigación reveló una modalidad que llamó especialmente la atención de las autoridades: los delincuentes cargaban datáfonos para sacarles más dinero a las personas que tenían retenidas.
Las víctimas eran obligadas a digitar sus claves bancarias para realizar transacciones. También se hacían transferencias hacia cuentas desde las cuales, posteriormente, era retirado el dinero.
Los datáfonos, según lo establecido durante la investigación, se habían convertido así en otra de las herramientas utilizadas por la organización para despojar de sus recursos a quienes caían en la trampa.
Hasta ahora, las autoridades han logrado establecer 21 víctimas en nueve hechos atribuidos a esta estructura criminal. Las pérdidas económicas ocasionadas en esos casos estarían cerca de 750 millones de pesos, de acuerdo con la información conocida tras la operación.
Llegar hasta los presuntos responsables requirió varios meses de investigación y seguimiento. Con el material recopilado durante ese proceso, las autoridades desplegaron una operación en la que se realizaron 12 diligencias de allanamiento.
El resultado fue la captura por orden judicial de 11 presuntos integrantes de ‘Los Pinchallantas’. Los procedimientos también permitieron encontrar varios de los elementos que, según la investigación, estarían relacionados con la modalidad utilizada en las carreteras.
Entre lo incautado aparecen cuatro datáfonos, una camioneta, un arma traumática y 16 teléfonos celulares. También fueron encontrados tubos con punta, presuntamente utilizados para pinchar los vehículos y conseguir que sus ocupantes tuvieran que detenerse.
A estos elementos se sumaron zunchos que, de acuerdo con las autoridades, eran utilizados para amarrar a las víctimas.
La operación fue adelantada de manera conjunta por la Fiscalía General de la Nación, el CTI, la Policía de Cundinamarca y el Gaula Militar.
Ahora, los 11 capturados deberán responder ante la justicia por los delitos de secuestro extorsivo agravado, concierto para delinquir, hurto agravado y porte ilegal de armas.
La investigación, sin embargo, no se limita a los nueve hechos que hasta el momento han permitido identificar a las 21 víctimas. De acuerdo con los investigadores, algunos integrantes de esta estructura también estarían implicados en hechos ocurridos recientemente en la Autopista Norte.
La hipótesis que se encuentra bajo investigación es que allí habrían utilizado la misma modalidad: provocar una afectación en los vehículos para conseguir que sus ocupantes se detuvieran y aprovechar ese momento para abordarlos.
Por ahora, esa posible relación con los casos de la Autopista Norte continúa en manos de los investigadores.
En la vía Mosquera–La Mesa, en cambio, la investigación ya permitió reconstruir el mecanismo atribuido a ‘Los Pinchallantas’ y era una trampa instalada sobre la carretera, vehículos obligados a detenerse, víctimas llevadas a sitios apartados y una estructura que, además de llevarse sus pertenencias, utilizaba incluso datáfonos y transacciones bancarias para aumentar el monto del robo.




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