Le pronosticaron 11 meses de vida por un tumor terminal y ya lleva 13 años sin la enfermedad

El cáncer es uno de los grandes desafíos de la medicina contemporánea. En Estados Unidos, las estadísticas de riesgo de por vida de la American Cancer Society indican que uno de cada tres mujeres y uno de cada dos hombres recibirá un diagnóstico de algún tipo de cáncer. Frente a este panorama, la investigación científica ha conseguido desarrollar tratamientos que están cambiando las posibilidades de supervivencia de algunos pacientes, incluso cuando enfrentan tumores en etapas avanzadas.
Uno de esos avances es la inmunoterapia, una estrategia que, en lugar de atacar directamente las células cancerígenas, busca que el propio sistema inmunológico del organismo pueda reconocerlas y combatirlas.
Así lo explicó Stephen Liu, director del Departamento de Oncología y Hematología del MedStar Georgetown University Hospital, clasificado por la publicación U.S. News & World Report como el centro médico número uno del área metropolitana de Washington D. C. para el tratamiento del cáncer.
Durante una presentación realizada este martes, el especialista explicó que el sistema inmunológico tiene mecanismos para regular su actividad. Cuando una infección está bajo control, el organismo activa señales que funcionan como interruptores para evitar que las defensas continúen atacando al cuerpo de manera desproporcionada.
El problema aparece cuando las células cancerígenas aprenden a utilizar esos mismos mecanismos para protegerse.
Liu explicó que algunos tumores pueden expresar proteínas como PD-1 y aprovechar estos mecanismos de regulación para impedir que el sistema inmunológico los identifique como una amenaza. En otras palabras, el cáncer consigue enviar una señal que le indica a las defensas del organismo que no deben atacarlo.
La inmunoterapia busca interrumpir ese proceso. Mediante medicamentos que se unen a determinadas proteínas e impiden que cumplan su función, se evita que el tumor bloquee la respuesta inmunológica. De esta manera, el sistema de defensas puede reconocer las células cancerígenas y combatirlas.
El especialista aclaró que estos medicamentos no destruyen directamente el cáncer. Su función consiste en quitarle al tumor los mecanismos que utiliza para protegerse y permitir que el organismo haga el trabajo de combatirlo.
Un paciente con cáncer de pulmón que lleva 13 años vivo
Para ilustrar el impacto de estos avances, Liu presentó el caso de uno de sus pacientes, un hombre de 66 años diagnosticado con cáncer de pulmón en etapa 4, que había desarrollado metástasis en el hígado.
En las imágenes mostradas durante la presentación se observaba inicialmente una masa de gran tamaño en el pulmón derecho. El paciente había llegado a consulta con una importante pérdida de peso y dolor. Después de recibir el tratamiento, las imágenes evidenciaron cómo el tumor comenzó a reducirse hasta prácticamente desaparecer.
El paciente recibió uno de estos medicamentos como parte de un ensayo clínico que comenzó en septiembre de 2013, precisamente el primer mes de Liu trabajando en Georgetown.
Trece años después, el hombre continúa vivo y lleva aproximadamente una década sin necesitar tratamiento contra el cáncer.
El caso resulta especialmente significativo si se tiene en cuenta que, cuando recibió el diagnóstico, la supervivencia de los pacientes con cáncer de pulmón en etapa 4 era de aproximadamente 11 meses.
Para el especialista, esta historia representa el potencial de una estrategia terapéutica que ha cambiado las posibilidades de tratamiento para pacientes con enfermedades avanzadas.
Una terapia que ya se utiliza contra 20 tipos de cáncer
Liu señaló que actualmente existen 11 medicamentos de inmunoterapia aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), inicialmente desarrollados para tratar el melanoma, pero cuyo uso se ha extendido a cerca de 20 tipos de cáncer.
Entre ellos mencionó el cáncer de pulmón, colon y mama, además de otros tumores. Estas terapias se utilizan tanto en etapas tempranas como en fases avanzadas de la enfermedad.
El oncólogo destacó que los medicamentos disponibles actualmente representan apenas el comienzo de una nueva generación de tratamientos. Los investigadores trabajan en el desarrollo de nuevas moléculas y anticuerpos diseñados desde cero en laboratorios, con la expectativa de conseguir terapias más efectivas.
Sin embargo, advirtió que el avance en la lucha contra el cáncer no depende exclusivamente de desarrollar mejores medicamentos.
También es necesario mejorar los tratamientos locales, como las cirugías y la radioterapia. En este último campo, explicó, se están desarrollando técnicas más precisas que permiten concentrar la radiación en las zonas que necesitan tratamiento y reducir los efectos sobre otros tejidos.
Además, señaló que en determinados casos la inmunoterapia puede comenzar antes de una cirugía, debido a que esta estrategia puede aumentar las posibilidades de respuesta al tratamiento.
La prevención, otro frente de la lucha contra el cáncer
El especialista insistió en que uno de los objetivos de la investigación oncológica debe ser conseguir que más personas puedan curarse, pero también evitar que desarrollen la enfermedad.
Para ello, consideró fundamental comprender mejor las causas que originan los distintos tipos de cáncer. En el caso del cáncer de pulmón, indicó que todavía se necesita más investigación y lamentó que los recursos destinados a estudiar su prevención sean limitados.
Como ejemplo de los avances que puede conseguir la investigación preventiva, mencionó la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), relacionada con la prevención del cáncer de cuello uterino.
Liu destacó que esta vacuna fue desarrollada en Georgetown por investigadores de la institución y que actualmente ha contribuido a que en algunos países el cáncer cervical esté cerca de desaparecer.
Su expectativa es que puedan conseguirse avances similares para otros tumores, incluido el cáncer de pulmón. De hecho, mencionó que existen investigaciones en marcha para desarrollar vacunas contra esta enfermedad, aunque reconoció que todavía queda mucho trabajo por hacer para comprender sus causas y mecanismos.
El mensaje central del especialista es que el cáncer, aunque sigue siendo una enfermedad frecuente y compleja, ya no enfrenta las mismas posibilidades terapéuticas de hace una década.




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