La vida del circo detrás de bambalinas
- Tolima Stereo

- 4 jun 2025
- 3 Min. de lectura

Cuando cae la tarde y la ciudad comienza a llenarse de luces, la verdadera magia del circo empieza a gestarse lejos de la pista, tras bambalinas. A las 6:30 pm, puntual, Jorge Luis firma su ingreso al circo, iniciando un ritual que nunca pierde su encanto. Entre el bullicio de los artistas preparándose, él se sienta frente al espejo y, con precisión, se maquilla: una sonrisa roja, cejas exageradas y mejillas rosadas. Cada prenda que elige para su vestuario es parte de su personaje, cada color un guiño a la alegría que está por compartir.
Mientras Jorge Luis se transforma, el circo entero cobra vida. Iván y Johan afinan los últimos detalles de sus motocicletas, preparándose para desafiar la gravedad en el show de las motos en el aire. Julieth ensaya sus pasos de baile, calienta sus músculos para el acto de fuerza capilar y ajusta sus patines, lista para deslizarse con elegancia y destreza por la pista. Benji, encargada del acto de magia, revisa sus trucos y sonríe a su joven hija, quien la acompaña en el escenario, compartiendo no solo la magia sino también el lazo irrompible de la familia.
El show comienza y Jorge Luis sale a escena, iluminado por los reflectores y recibido por un público expectante. Sus ocurrencias arrancan carcajadas, sus gestos y caídas provocan aplausos. Por unas horas, todos olvidan sus preocupaciones y se entregan al mundo fantástico del circo.
Luego, la elegancia y fuerza de Julieth fascina a grandes y chicos, ya sea bailando, elevándose en el aire sujeta de sus cabellos o girando sobre patines junto a sus compañeras. Benji, junto a su hija, envuelven a la audiencia en un escenario de misterio y asombro, demostrando que la magia también puede ser un acto de amor familiar.
El espectáculo es un despliegue de arte, riesgo y diversión. Además de los actos de estos artistas, el público se maravilla con la aparición de los personajes de Mario Bross, que cobran vida en un show lleno de color y magia, donde los icónicos héroes y villanos del famoso videojuego interactúan con el público, especialmente con los niños, creando momentos inolvidables.
No menos impresionante es el show de Ulaula, un acto que combina equilibrio y gracia, donde la artista desafía la gravedad con movimientos fluidos y precisos, dejando al público sin aliento. La bicicleta de una rueda es otro momento de asombro: un maestro del equilibrio recorre la pista con una destreza que parece desafiar las leyes de la física, manteniéndose firme sobre un solo neumático mientras realiza maniobras que provocan ovaciones. Y para cerrar con broche de oro, el acto de equilibrio sobre la cuerda, donde la concentración y el control absoluto se hacen visibles en cada paso, cada gesto, mientras el artista camina suspendido entre el cielo y la tierra, generando una tensión que se siente en cada respiración del público.
Finalmente, la pista se llena de adrenalina con los saltos y acrobacias realizadas en las motos de Iván y Johan, que mantienen a todos al borde de sus asientos.
A las 10:00 pm, el telón cae y el bullicio se apaga poco a poco. Todos regresan a sus camerinos, Jorge Luis, se despoja del disfraz y se limpia el maquillaje. Ya sin el personaje, camina de vuelta a su apartamento, donde lo espera una cena sencilla pero reconfortante. Así termina el día de estos artistas: con la satisfacción de haber regalado sonrisas y la certeza de que, al día siguiente, la rutina del circo volverá a empezar, tan mágica y humana como siempre.
Los viajes constantes y el contacto con nuevas personas y culturas enriquecen sus vidas, ofreciendo experiencias que compensan, en parte, la ausencia física de sus familias, que dejaron en otras ciudades y países. Mantienen vivo el lazo con sus raíces a través de llamadas, mensajes y recuerdos compartidos, pero también celebran la vida itinerante que eligieron, donde cada destino es una oportunidad para crecer y vivir la magia del circo.
Crónica realizada por Valentina Mora
Estudiante Comunicación Social Uniminuto








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