Empresario tolimense habla sobre el futuro de Dunkin Colombia

La operación de Dunkin’ en Colombia, manejada por Donucol, está avanzando en una transformación logística y productiva que podría marcar su siguiente etapa de crecimiento.
En el marco de un nuevo episodio del podcast Confesiones Empresariales de Portafolio, Miguel Merino, presidente de la compañía, reveló los principios que deben regir el mundo empresarial y compartió la evolución de la compañía en el país. Por ejemplo, la empresa está desarrollando un sistema de ultracongelación de donas que permitirá ampliar su presencia en nuevas ciudades, mejorar la eficiencia operativa y reducir las pérdidas de producto.
La apuesta tecnológica llega en un momento desafiante para el negocio. Desde su punto de vista, el aumento de los costos laborales derivados del incremento del salario mínimo, los recargos dominicales y nocturnos, la reducción de la jornada laboral y otros cambios regulatorios han afectado la rentabilidad de la compañía.
Pese a ello, Dunkin’ mantiene su plan de expansión y espera abrir cinco nuevos puntos de venta durante este año.
La apuesta por la ultracongelación
Más allá de la apertura de tiendas, la marca se concentra en el proyecto de adoptar la tecnología que cambia por completo la manera en que se administra la producción y distribución de las donas.
“Hoy en día lo que se produce en el día se vende en el día y lo que no se vende se destruye. Al tener ultracongelado, uno puede mantenerlo hasta seis meses y solamente ir sacando en la medida en que se va necesitando”, explicó Merino.
La iniciativa ya se encuentra en fase piloto en Pereira y Cali. La estrategia consiste en centralizar la producción en Bogotá, congelar los productos y distribuirlos posteriormente a diferentes mercados. Para Merino, este cambio no solo permitirá una expansión más rápida, sino que reducirá uno de los principales costos ocultos del negocio: el desperdicio de alimentos.
La compañía ha destinado cerca de US$1,5 millones a este proceso de modernización, una inversión que comenzó a ejecutarse desde el año pasado. Inicialmente, la tecnología fue utilizada para atender picos de demanda durante los fines de semana en Bogotá.
Uno de los mayores retos de esta estrategia es convencer al consumidor de que el proceso no altera la calidad del producto. Frente a ello, Merino aseguró que la ultracongelación no modifica ni el sabor ni las características de las donas.
De hecho, explicó que se trata de que es una práctica ampliamente utilizada en la industria internacional de alimentos. La ultracongelación tampoco es una novedad dentro de la red global de la marca.
De acuerdo con Merino, la casa matriz de Dunkin’ en Estados Unidos lleva años operando bajo este modelo, por lo que la filial colombiana está adoptando una práctica ya probada en otros mercados.
En medio de un entorno de mayores costos e impuestos, la modernización aparece así como una de las principales herramientas de Donucol para sostener el crecimiento. La meta de abrir cinco puntos de venta por año sigue vigente, pero ahora respaldada por una infraestructura que promete hacer más eficiente la operación y sentar las bases para una expansión nacional más acelerada.
Cuatro décadas de crecimiento
La historia de Miguel Merino y de Dunkin’ en Colombia demuestra cómo una oportunidad inesperada, combinada con visión empresarial, perseverancia y trabajo en equipo, puede transformarse en una compañía líder.
Lo que comenzó como una iniciativa familiar para producir donas se ha convertido en una empresa con 220 puntos de venta, presencia en diez ciudades y más de 1.300 empleos permanentes, consolidando a la marca como una de las más reconocidas del país.
El empresario, arquitecto de profesión, recuerda cómo trajo la marca al país. La idea surgió cuando la hermana de Merino adquirió una máquina para hacer donas, pero no logró obtener buenos resultados.
Mientras estudiaba en Boston, Merino visitó la sede de Dunkin’, justo en un momento en que la compañía buscaba expandirse internacionalmente. Esa coincidencia le permitió identificar una oportunidad de negocio que posteriormente desarrolló junto con familiares y socios cercanos. La primera tienda abrió en Bogotá en 1983.
Uno de los grandes aciertos, según el empresario, fue adaptar una marca internacional a los gustos colombianos. En particular, la incorporación del arequipe ayudó a conectar con los consumidores locales.
La dona rellena de arequipe se convirtió en uno de los productos más exitosos y ayudó a que la marca dejara de percibirse como extranjera para convertirse en parte de la cultura de consumo nacional. A ello se sumó una estrategia publicitaria innovadora para la época, que fortaleció el reconocimiento de la marca entre varias generaciones de colombianos.
Las lecciones de Miguel Merino para los emprendedores
Entre sus reflexiones, el empresario deja una serie de enseñanzas para los emprendedores.
Miguel Merino resume su filosofía en cinco principios: soñar, informarse, actuar con pasión, mantener la honestidad y pensar siempre en Colombia.
Para él, la honestidad genera confianza, y la confianza es el activo más valioso para construir relaciones sólidas y empresas sostenibles.
Su mensaje final es optimista: Colombia tiene enormes oportunidades de crecimiento y depende de sus ciudadanos aprovecharlas con visión, compromiso y perseverancia.




Comentarios