Empresario del arroz asesinado en Bogotá, tenía miedo de viajar al Tolima según periodista
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La última llamada que Felipe Arias cruzó con Gustavo Aponte tuvo un noble propósito. El periodista le marcó desde el Caribe colombiano, en donde cubría para su medio la tragedia invernal que atraviesa esa región del país. Y ambos quedaron en ayudar a quienes lo han perdido todo.
“Lo que hice fue tomar el teléfono y decirle: ‘Tavo, hermano, esto está tenaz acá en Córdoba, está terrible; armemos una campaña con un grupo de empresarios, amigos suyos y ustedes que tienen forma de ayudar... hagamos casitas o entregamos algo. Él me dijo: ‘Hágale, hermano, ¿qué hay que hacer?’”, contó Arias.
Los dos quedaron de verse más adelante, pero el hecho de violencia que segó la vida del empresario cambió los planes. “Lamentablemente esa cita no se cumplió. Hace ocho días, cuando yo estaba en las inundaciones de Córdoba, dije: ‘Hay que ayudar, hay que hacer algo’. Siempre que yo llamaba a Gustavo, porque sabía su calidad de empresario, pues él me echaba la mano, con campañas y con todo”, aseguró el periodista.
El periodista reveló que el empresario sí tenía angustias por su situación de seguridad. A los dos los unían las conversaciones sobre la fe y, en una oportunidad, Aponte le pidió orar por él.
“Cada vez que nos veíamos y hacíamos oraciones, él me decía: ‘Hermano, ya que a usted le gusta todo esto, haga oración por mí, porque hay sensibilidades alrededor de mí’”, contó que le dijo.
Arias relató que Aponte “decía que había recibido llamadas y tenía susto de ir a las tierras en Tolima”.
El periodista relató que le preguntó por qué si había esas preocupaciones su esquema de seguridad era tan sencillo. “‘¿Tú solamente andas con dos escoltas y tienes tanta sensibilidad?’. Él me decía, ‘hombre, yo estoy con Dios y con la Virgen y me dedico es a obras sociales, lo único que hago es rezar y, yo me dedico es a obras sociales y a asistir a misiones’. Él se sentía muy seguro, muy confiado en que como hacía obras sociales, no le iba a pasar nada”.
Aponte, según Arias, vivía con confianza en la vida. “Yo creo que desestimó esas llamadas y esas amenazas de las que me habló. Él me dijo: ‘Hay que cortar eso, a mi familia ya le hicieron mucho daño; ya entregaron plata cuando yo era pequeño y no voy a prestarme para nada más’. Últimamente lo notaba preocupado, porque me decía: ‘Está volviendo a pasar lo que viví hace treinta años y no quiero que mis hijos sufran lo mismo’”.
El periodista apunta a los grupos armados que existen en Tolima como posibles autores del crimen.








