Cayó el sicario que asesinó a comerciante en Ibagué
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Las autoridades capturaron en el municipio de Venadillo a Daniel Alejandro Rojas Rozo, de 24 años, señalado como el presunto hombre que disparó contra Carlos Andrés Naranjo, comerciante de calzado asesinado en pleno centro de Ibagué. El operativo fue adelantado de forma conjunta por el Grupo de Vida del CTI de la Fiscalía Tolima y la Sijín de la Metib, quienes ubicaron al sospechoso en el barrio Lorenzo Urueña de ese municipio.
Rojas Rozo es el tercer capturado en el marco de la investigación por el homicidio de Naranjo, ocurrido en el establecimiento Calzado Julieth, ubicado en la carrera Cuarta número 15-90 del centro de Ibagué. Las autoridades lo identificaron como el presunto "gatillero" del crimen, es decir, quien habría accionado el arma de fuego contra la víctima.
El crimen fue minuciosamente planeado: los agresores ingresaron al local fingiendo ser clientes interesados en tenis. Al ser conducidos al segundo piso —donde Naranjo guardaba calzado en promoción y también vivía— desenfundaron un arma y le dispararon al menos cuatro veces, impactándolo en la cabeza y la espalda. En ese mismo piso se encontraba el hijo de la víctima al momento del ataque.
Dos cómplices ya fueron judicializados
Antes de la captura de Rojas Rozo, el Juzgado Octavo Penal ya había tomado decisiones frente a otros dos implicados. Jhon Anderson Vargas Flores, de 23 años, señalado como el conductor de la motocicleta usada para la fuga, fue enviado a la cárcel de Picaleña. Fernando Alonso Rodríguez Ramírez, de 21 años, acusado de haber ocultado el arma del crimen, recibió detención domiciliaria por no tener antecedentes judiciales.
Durante allanamientos en los barrios Córdoba y Ceiba Sur de Ibagué, el CTI y la Sijín incautaron motocicletas, prendas de vestir y otros elementos que coinciden con las imágenes captadas por cámaras de seguridad el día del homicidio. También recuperaron objetos reportados como hurtados, lo que refuerza el expediente contra los implicados.
La investigación continúa abierta mientras las autoridades establecen si existen más personas involucradas en la planificación y ejecución del crimen. El caso ha conmocionado a la ciudadanía ibaguereña por la frialdad con la que fue ejecutado: en un negocio familiar, a plena luz del día y con clientes presentes en el local.



