Aviación del Ejército combate los incendios en Tolima con tecnología para operar durante la noche
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Mientras buena parte de las operaciones aéreas deben suspenderse cuando cae la noche, en Tolima las tripulaciones de los helicópteros UH-60 Black Hawk del Ejército Nacional han encontrado en la tecnología una herramienta para mantener la lucha contra los incendios forestales durante las horas de menor visibilidad.
El uso de lentes de visión nocturna (LVN) permite a las tripulaciones de la División de Aviación Asalto Aéreo realizar descargas de agua sobre las llamas en medio de la oscuridad. Una capacidad que ha cobrado especial importancia ante los incendios registrados en sectores de Gualanday, Coello, Ortega, Suárez, San Luis y Purificación.
La operación, sin embargo, no depende únicamente de los helicópteros. Desde tierra y aire, los operadores del Batallón de Aeronaves No Tripuladas (BANOT) emplean drones equipados con sistemas electroópticos para ubicar en tiempo real los puntos calientes y los focos que permanecen activos. Esa información permite orientar a las tripulaciones hacia las zonas donde las descargas pueden tener mayor efecto.
La coordinación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas se ha convertido así en uno de los elementos centrales de la respuesta. Mientras los drones aportan información precisa sobre el comportamiento del fuego, los Black Hawk ejecutan las maniobras de extinción, incluso bajo condiciones de baja visibilidad y en escenarios que exigen especial pericia de las tripulaciones.
Uno de los aspectos que diferencia esta operación es precisamente la posibilidad de realizar descargas durante la noche mediante el empleo de los LVN. De acuerdo con el Ejército, sus aeronaves son las únicas que actualmente desarrollan este tipo de maniobras nocturnas, lo que permite mantener la respuesta activa cuando las condiciones normalmente limitarían las operaciones aéreas.
El despliegue también muestra cómo capacidades desarrolladas para escenarios militares pueden terminar siendo determinantes en una emergencia que afecta directamente a la población civil. En este caso, los sistemas de vigilancia, los equipos electroópticos, el entrenamiento de las tripulaciones y la precisión de las aeronaves están siendo utilizados para enfrentar una amenaza ambiental que, además de afectar ecosistemas, puede poner en riesgo viviendas y comunidades.
Más allá de la capacidad tecnológica, el reto está en la coordinación. La información suministrada por los drones debe convertirse rápidamente en decisiones desde las cabinas de los helicópteros, mientras las tripulaciones enfrentan la oscuridad, el humo y las condiciones cambiantes de los incendios.




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