Así tratan de contener un incendio subterráneo en el Bosque de Galilea, la reserva natural más grande del Tolima, donde habitan osos de anteojos

Un incendio subterráneo amenaza ahora el Bosque de Galilea, una zona de enorme valor ambiental, pues se trata del ecosistema boscoso natural más grande del Tolima, que alberga cientos de especies de flora y fauna y donde se ha detectado la presencia de animales como el oso de anteojos, pumas, reptiles, aves, ranas de cristal y primates como el mono churuco y capuchino.
La importancia de esta zona protegida es tal que ha sido definida como el único y último fragmento de bosque húmedo y montano, y está ubicada entre los municipios de Dolores y Villarrica, en el oriente del Tolima. Consta de 26.626 hectáreas con enorme valor hídrico, pues abastece los ríos Cunday, Prado y Negro, los cuales nutren la represa del municipio de Prado, así como acueductos urbanos y veredales.
Expertos de la Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima, visitaron esa región y confirmaron que el incendio ha afectado alrededor de 14 hectáreas, por lo que permanece activo con 11 focos, cuatro de ellos dentro del área de este Parque Natural Regional.
A diferencia de los incendios que producen llamas visibles, como las que se han registrado estos meses en buena parte del Tolima, el fuego subterráneo consume materia orgánica acumulada bajo el suelo, como raíces, humus y madera enterrada. Lo hace mediante un proceso de combustión lenta que permite que avance lateralmente y en profundidad, incluso cuando disminuye el humo en la superficie.
Para calcular el área afectada, Cortolima analizó imágenes multiespectrales de la plataforma Copernicus y utilizó el índice de humedad de diferencia normalizada (NDMI), el cual permite identificar cambios en el contenido de agua de la vegetación.
Acciones de contención
Como parte de las acciones de contención, la corporación recomienda captar agua de la quebrada conocida como Los Gallos para conducirla hasta un reservorio y utilizarla para inundar progresivamente las zonas afectadas, con el propósito de contribuir al enfriamiento del material orgánico que continúa ardiendo bajo la superficie.
También se conoció que en las labores de contención participan campesinos y comunidades locales, quienes apoyan a los cuerpos de bomberos de Villarrica, Pereira y Melgar, así como voluntarios de la Defensa Civil de Dolores.
Los equipos adelantan la apertura de líneas de defensa contra el fuego mediante la remoción de cobertura vegetal, con el fin de contribuir al control y aislamiento de los focos activos.
La entidad ambiental visitó la vereda El Piñal, en Dolores, y abrió una indagación preliminar para establecer las circunstancias en las que se originó el incendio e identificar a las personas que lo habrían provocado, al parecer, para adecuar un terreno. Con esta actuación se busca determinar las posibles responsabilidades relacionadas con la emergencia que actualmente se registra.
De acuerdo con la autoridad ambiental, una vez controlada la emergencia, la recuperación del área deberá seguir los tiempos de evaluación establecidos por el equipo de profesionales forestales.
Lo que preocupa es que este tipo de ecosistema puede presentar rebrotes después de la extinción del fuego y, según Cortolima, se hace necesario evaluar primero la respuesta natural de la vegetación para determinar si se requieren acciones complementarias de restauración o reforestación.
Alcaldía de Dolores
Jhon Armando Vergel, alcalde del municipio de Dolores, quien hace presencia en la zona, afirmó que en este tipo de incendios “no se ve candela por ninguna parte, lo único que se observa es humo espeso, y de un momento a otro los árboles se desploman, se van al piso, debido a que las raíces terminan siendo las más afectadas”.
Controlarlo no es nada fácil para las autoridades ni los organismos de socorro, ya que ni los helicópteros ni sus descargas de agua sirven para sofocar la emergencia que, afortunadamente, solo ha afectado la parte perimetral del bosque a la altura de las veredas El Piñal y Bello Horizonte.
“Apagar con agua no es suficiente y la prueba es que nos ha llovido en el día y la noche, pero aun así el incendio se mantiene, pues a lo lejos se ven las columnas de humo que bordean las montañas”, dijo el mandatario.
El trabajo se dificulta debido a que algunas zonas afectadas presentan abismos y llegar allí ha sido muy complicado o prácticamente imposible para la comunidad, bomberos y Defensa Civil Colombiana.
Lo que se ha venido haciendo es abrir zanjas de un lado a otro para impedir que el incendio, que es bastante lento, se siga propagando o avanzando entre cerros y montañas cubiertas de árboles y todo tipo de vegetación.
‘Fábrica’ de agua
“Esta zona es un pulmón, una fábrica de agua, aquí tenemos osos de anteojos, tigrillos, monos, dantas, venados, peces, reptiles y aves de variadas especies”, dijo el alcalde.
Es importante señalar que el Bosque de Galilea, que está entre Dolores (76.50 por ciento) y Villarrica (23.50 por ciento), tiene atributos ecológicos clave para la conservación, así como una alta diversidad y complejidad de sus componentes, con especies de fauna y flora amenazadas, endémicas, vulnerables e irremplazables.
Luis Alberto Cárdenas, director de Gestión del Riesgo en Tolima, señaló que el incendio habría sido provocado por una mala práctica de quema en una finca aledaña al Bosque de Galilea y agregó que “seguimos alertando e informando a la comunidad que ese tipo de prácticas fueron estrictamente prohibidas por parte de Cortolima en todo el departamento”.




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