Así puede aprovechar la naturaleza para mejorar su salud mental

A finales de junio, el Ministerio de Salud presentó los resultados de la encuesta más completa de la salud mental de los colombianos en la última década. El estudio entrevistó a más de 120.000 personas en los 32 departamentos del país para responder varias preguntas: cómo viven los colombianos su bienestar emocional, qué factores afectan su salud mental, qué tan frecuente es la discriminación, el estrés, la soledad y qué tan fácil resulta acceder a la atención.
En términos generales, los resultados mostraron una mayor prevalencia en los trastornos depresivos, que pasó de 0,5 % en 2015 a 1,4 % en 2025, mientras que en ansiedad generalizada aumentó de 0,1 % a 0,4 %.
Sin embargo, los investigadores explicaron que también hay diferentes problemas que pueden afectar el bienestar psicológico sin que necesariamente constituyan un trastorno mental. Por esto destacaron que es importante dejar de pensar que la salud mental comienza cuando aparece un diagnóstico de depresión o ansiedad. Antes de eso, existen diversas situaciones cotidianas que deterioran progresivamente el bienestar y aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades mentales.
En este sentido, la respuesta en salud mental tampoco debería centrarse exclusivamente en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos. La encuesta señala que la atención comprende “una pluralidad de actores, conocimientos y prácticas que combinan esfuerzos del Estado, las entidades privadas y la comunidad”.
Esto abre la puerta a considerar otras formas de cuidar la salud mental, incluso antes de que sea necesario acudir a ayuda profesional. Algunas tienen que ver con los hábitos cotidianos, las relaciones sociales y los espacios en los que transcurre la vida. En ese último punto, la naturaleza puede desempeñar un papel importante.
De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), existe una sólida evidencia de que el contacto con la naturaleza favorece una buena salud mental. Desde esta organización aseguran que acceder a entornos naturales e interactuar con ellos puede, entre otras cosas: reducir el estrés y la ansiedad, facilitar la restauración psicológica, es decir, ayudarnos a descansar y a recuperar el equilibrio mental; mejorar el estado de ánimo, la autoestima y la confianza.
Por esto, desde hace un par de años WWF viene impulsando una campaña llamada “prescripciones de naturaleza”. William Baldwin-Cantello, director de Conservación de WWF-Reino Unido, le explica a El Espectador que estas son recomendaciones prácticas que buscan incentivar a las personas a pasar más tiempo conectadas con la naturaleza para favorecer su salud y bienestar.
La campaña está diseñada especialmente para aquellos grupos que actualmente tienen poco contacto con el entorno natural y busca ayudarles a aprovechar las oportunidades que tienen a su alcance.
“El concepto está estrechamente relacionado con la llamada ‘prescripción verde’, una práctica que se utiliza cada vez más en el Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido y en otros entornos de atención en salud para orientar a las personas hacia actividades relacionadas con la naturaleza”, dice Baldwin.
En Reino Unido, el NHS tiene un plan a largo plazo que establece la intención de ampliar significativamente el papel de la prescripción social, un enfoque de atención que conecta a las personas con actividades, grupos y servicios de su comunidad para responder a necesidades que afectan su salud y bienestar. En ese sentido, el NHS de Inglaterra reconoce que “las iniciativas de prescripción social verde, como los grupos de senderismo y los clubes de jardinería, también pueden contribuir a mejorar la salud mental”.
¿Cómo incorporar la naturaleza a la rutina?
Las posibilidades van mucho más allá de arduas caminatas al interior de bosques.
Por el contrario, la iniciativa propone acciones sencillas que se pueden adaptar a distintas rutinas y circunstancias, incluso para quienes tienen dificultades para salir de casa.
William Baldwin señala que, en promedio, se necesitan solo 20 minutos al día de conexión con la naturaleza. “Es posible hacerlo sin importar dónde vivan, el clima o sus circunstancias particulares”, asegura.
En términos generales, hay tres recomendaciones:
Salir con más frecuencia a un espacio natural
Dedicar al menos 20 minutos a una actividad en contacto con la naturaleza, como pasear por un parque o realizar tareas de jardinería, es suficiente para ejercer un efecto positivo en los niveles de depresión, ansiedad o estrés, como concluye un estudio publicado en 2021. Otra investigación de 2019, publicada en Scientific Report, reveló que pasar al menos dos horas a la semana (independientemente de cómo se distribuya ese tiempo) en un espacio natural se asociaba a mayores niveles de salud y bienestar mental.
Interactuar con la naturaleza
Si bien el simple hecho de estar en entornos naturales tiene beneficios comprobados, sentir una conexión con el lugar puede potenciar los efectos positivos. Esto se puede lograr mediante un mayor uso de los sentidos y una observación más atenta. Es decir, al estar en estos lugares, lo que recomienda WWF a las personas es que se detengan a observar qué ven, escuchar los sonidos que las rodean, identificar los olores y reconocer qué sensaciones les produce ese lugar.
Llevar la naturaleza al interior
En el caso de las personas que no pueden acceder a espacios naturales, existen otras posibilidades. WWF asegura que resulta beneficioso observar la naturaleza a través de la ventana, ver imágenes de entornos naturales, escuchar sonidos naturales o tener plantas al interior de las casas.
Quienes viven en grandes ciudades también pueden incorporar estas prácticas a su rutina. Por ejemplo, en los recorridos diarios se pueden buscar flores, árboles o animales para fotografiar. “Es una actividad consciente que nos invita a bajar el ritmo y apreciar los detalles del entorno natural”, dice WWF.
Los picnics son otra alternativa que se puede hacer en un parque urbano, e incluso debajo de un árbol. Más sencillo todavía es tomar el sol desde el interior (junto a una ventana) o al aire libre. Lo único que se necesita es tener una vista despejada y dedicar unos instantes a simplemente sentarse y observar, especialmente durante la primera hora tras el amanecer o la última antes del atardecer.
“Lo fundamental es que las recomendaciones estén respaldadas con evidencia, sean accesibles y complementen, no que sustituyan, la atención médica profesional cuando sea necesaria”, aclara el director de Conservación de WWF-UK.
¿También funciona en los niños?
Según un informe de WWF, publicado en 2024, los beneficios para niños y jóvenes son variados, pero incluyen lo que se denomina bienestar emocional, un aumento de la autoestima, reducción del estrés y mejoras en los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Este último es uno de los más frecuentes en la niñez. Según la encuesta de salud mental de Colombia, el TDAH es el diagnóstico más común por parte de profesionales entre los 7 y 11 años.
En esos casos, las prescripciones de naturaleza también tienen alternativas para esta población. Estas son algunas que tiene WWF:
Identificar sonidos:
Buscar un lugar tranquilo y prestar atención a los sonidos del entorno, como el crujido o el susurro de las hojas. Contar cuántos sonidos diferentes se pueden escuchar.
Encontrar objetos
Elaborar una lista de elementos que se puedan encontrar en el lugar, como una hoja de forma particular o una pluma, y buscarlos durante el recorrido.
Buscar pistas de animales
Observar las señales de la presencia de animales, como nidos, huellas o caminos, según las características del lugar visitado.
Explorar los sentidos
Detenerse a sentir el aire, a escuchar el crujido de las hojas caídas, percibir el aroma de la tierra húmeda o el sonido del agua, dependiendo del lugar.
Crear un hogar para la fauna
Dejar montones de hojas, hacer una pila de troncos para los insectos o plantar arbustos que favorezcan la vida silvestre son acciones que se pueden hacer, siguiendo las recomendaciones de los lugares que visiten.
Identificar la flora
Tratar de identificar los árboles y flores que hay en el lugar. Tomar fotos y luego indagar a qué especies pertenecen es una alternativa.
Registrar sus observaciones
Anotar o dibujar los elementos observados durante la visita, como las plantas y los animales.
Para Baldwin-Cantello, lo más importante es encontrar una actividad que resulte agradable, realista y que pueda realizarse con regularidad tanto para los niños como para los adultos.




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