Unibagué recuerda con afecto el legado de Jaime Corredor


El fallecimiento del ingeniero civil Jaime Corredor Arjona llena de tristeza y gratos recuerdos a la comunidad de la Universidad de Ibagué, a la que estuvo vinculado como miembro afiliado de su Consejo de Fundadores, desde 1997.


Del notable ibaguereño queda también, en esta Institución, su legado como fundador de Ingeniería Civil, programa que comenzó con 42 estudiantes y del que fue su primer director así como profesor por cerca de 10 años.


Pero no solo fue su labor directiva y docente. Además de Unibagué, en la que participó en 1980 en su constitución como miembro de la Asociación para el Desarrollo del Tolima (ADT), deja una historia importante como persona y como profesional.


"Extremadamente profesional, meticuloso, disciplinado y muy comprometido con su trabajo". Así lo recuerda Carmen Inés Cruz, con quien trabajó, primero, como gerente del Ibal designado por ella como alcaldesa, y, en general, como miembro de Unibagué mientras ella era rectora.


En abril de 2010, estudiantes y docentes de Ingeniería Civil de Unibagué, al igual que la Asociación Tolimense de Estudiantes de Ingeniería Civil (Ateic) rindieron homenaje al ingeniero Corredor, como celebración de los 10 años del Programa y los 30 años de la Universidad.


La amistad en su máxima expresión


En su historia personal también se cuentan logros como la Exaltación a los Valores Humanos, entregada por la Fundación Musical de Colombia y Unibagué, en virtud de características tan recordadas como su profesionalismo y su espíritu cívico.


Ser uno de los creadores de la fundación Amigos del Conservatorio fue una de estas huellas, según expone Luz Ángela Castaño, amiga de muchos años y testigo permanente de su trayectoria: "Era un señor de puertas abiertas y muy amigo de sus amigos".


Ella profundiza en su amor por la música, que lo hizo conformar un pequeño pero sólido grupo de tertulia. "Nos reuníamos todos los lunes a oír ópera. Era un grupo interdisciplinario, pues Jaime fue una persona que aglutinaba gente alrededor de cosas", destaca.


Y así lo corrobora la vicerrectora de Unibagué, Gloria Piedad Barreto, para quien él fue "ejemplo de honestidad, de sinceridad y de apoyo a quienes cada día aprendimos y crecimos profesionalmente. Lo recordaré siempre con muchísimo aprecio".


Más que un profesional


Corredor Arjona fungió como secretario de Obras Públicas del Tolima en 1962, integró la Junta Directiva del Conservatorio del Tolima e hizo parte de El Nuevo Día como accionista y miembro de su Junta.


Su paso por Unibagué, más que generar impacto profesional, influyó en quienes lo rodearon en sus variadas funciones, como Sirley Mosquera, quien fue su auxiliar en la dirección del programa Ingeniería Civil. "Fue un hombre íntegro, ético y excelente profesional", comenta.


Y añade con alta emoción: "Nos trató como si fuéramos una familia. Docentes, estudiantes y administrativos lo admiramos mucho por su gran calidad humana. Siempre profesó mucho amor a su familia y me duele mucho su partida, porque lo quiero como un segundo padre".


Precisamente, esa filosofía de vida la recoge en estas palabras que dijo al escritor y columnista Camilo González Pacheco, en la crónica que de él hiciera en el volumen 2 de Tolimenses que dejan huella, serie editada por la Universidad.


"La esencia de mis enseñanzas (...) estaba orientada a persistir en la necesidad de pensar en grande en el Tolima, de invertir y aportar a la región, pensando siempre en alcanzar desarrollo integral para nuestro Departamento”.


En los edificios Beneficencia del Tolima (hoy La Once), Corfitolima y López de Galarza, así como el hotel Ambalá, el coliseo Enrique Triana Castilla, de la calle 42 con avenida Quinta, y muchos más proyectos llevados a buen término, estará por siempre esa remembranza del ingeniero Jaime Corredor Arjona.




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