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Reconozca las señales de una pareja violenta que pueden terminar en un feminicidio


La muerte de Luz Mery Tristán, reconocida deportista, empresaria y referente para muchas mujeres de la ciudad (fue campeona mundial de patinaje), a manos de su pareja, volvió a poner la lupa de las autoridades y de la sociedad en general sobre un fenómeno que pareciera estar arraigado en el ADN de los colombianos: la violencia basada en género.


Aunque ahora se utiliza mucho el término ‘relaciones tóxicas’, para describir relaciones altamente conflictivas, para Carolina Morales Arias, psicóloga y docente de la Universidad Javeriana de Bogotá, “hay que decir que de lo que se trata son relaciones de violencia, y cuando hay una relación de violencia hay una relación de poder que es desigual y que pone a una persona en condición de inferioridad”


Dijo también que en estas relaciones no hay capacidad de decidir o esa capacidad se ve restringida, de ahí que sea muy importante la identificación de la violencia por parte de las familias, personas cercanas, así como la acción de protección del Estado.


La violencia no suele aparecer desde el primer momento. Inicialmente son formas sutiles de control y de dominación que van escalando. Por eso, es muy importante estar alerta ante algunas señales que, si bien pueden parecer muestras de cariño, son propias de un maltratador.


Esté alerta ante estas señales

Ofir Muñoz Vásquez, subsecretaria de Equidad de Género, aseguró que la violencia basada en género es un fenómeno cultural instalado en la sociedad, en todos los estratos socioeconómicos y en todos los tipos de relaciones de pareja, incluso en las del mismo sexo.


En este sentido, advirtió que la violencia se sustenta en el control del cuerpo, el tiempo y recursos de una mujer.


Por ejemplo, explica, María acostumbra a ir todos los jueves a entrenar, pero tiene un nuevo novio que todos los jueves le propone otros planes para que ella deje de ir al entreno y él es quien decide que hace ella con su tiempo. Luego María deja de visitar cada semana a su familia, se aleja de sus amigos, porque esta persona, sea de manera violenta o no, incide para que se aleje de las cosas que le gustan y centre su atención solo en él, creando una relación de dependencia.


O le dice: “Me encanta esa falda larga y esa blusa cuello de tortuga que usas, aunque también le puede decir, ‘conmigo no sales así’”.


“Y las personas vamos cayendo en esto en nombre del amor y la cultura refuerza estas ideas: ‘porque te quiero, te aporreo’; ‘en el amor se sufre’, dichos que justifican el maltrato”, sostiene la funcionaria.


Algunas de estas situaciones también están sustentadas en la religión: ‘La mujer es cola y no cabeza’; ‘el matrimonio es para toda la vida’; ‘la mujer hace al hombre’.


“Le asignan una carga de responsabilidad a las mujeres y ellas empiezan a sentir que es su responsabilidad si el hombre se torna violento porque no se comportó bien. La sopa estaba salada y él manoteó la mesa y la gritó delante de los hijos”. “Eso es violencia psicológica, pero no la identifica porque en verdad la sopa estaba salada, justifica ese comportamiento en relación a que algo no estaba como debía estar y es su responsabilidad”.


Para la Subsecretaria, otra forma de violencia contra la mujer es controlar sus recursos: Trabajan, pero no ‘saben’ administrar el dinero y tampoco son autónomas para decidir en qué se invierte, como sí lo tienen los hombres.


De igual forma, “vamos a comprar un carro o una moto, pero hay que ponerlos a nombre de otra persona para que no nos suban los impuestos o como tenemos la deuda, no nos vayan a embargar, pero es ‘nuestra moto’ y cuando muere ese hombre o se separan, no hay bienes a repartir, porque no estaban a nombre de ellos”.


Asimismo, cuando la mujer hereda un bien o un objeto de valor, pero lo venden y compran otra cosa que sí está en control de su pareja.


También se ejerce violencia económica cuando no cumplen con la cuota de alimentos y esto lleva a que se empobrezca a la mujer.


Sin embargo, la base de todas las violencias es la psicológica. “Es una violencia que con gestos, frases o comportamientos reducen a la mujer, la hacen sentir inferior. Me enojé y no le hablo, la ignoro, la anulo, o le puede decir: usted es una bruta, tonta, qué va a estudiar usted, mejor dedíquese a otra cosa; ¡cómo está de gorda! La compara con otras mujeres, lo que termina por afectar la autoestima, autoconfianza y el autoconcepto de la mujer, reduciendo su capacidad de reaccionar ante cualquier hecho de violencia, incluso si es una mujer autónoma económicamente”, subraya Muñoz.


La violencia también se mide

La Subsecretaría de Equidad de Género cuenta con un Violentómetro para hombres con el fin de identificar los grados de violencia. El primer nivel, denominado Alerta, es cuando el sujeto lanza bromas o piropos hirientes, la amenaza, intimida, humilla o ridiculiza; descalifica sus opiniones, la cela, le miente, destruye sus objetos personales, controla sus amistades y relaciones familiares, la hace sentir culpable o le indica cómo vestirse o maquillarse.


El segundo nivel, Reacciona: es cuando la trata con desprecio, la ofende verbalmente o insulta, empuja, pellizca; la golpea ‘jugando’, la acaricia agresivamente, maneja y dispone de su dinero, sus bienes o documentos y golpea objetos o a sí mismo como una expresión de enojo. El tercer nivel se denomina Urgente, es cuando ya la golpea o agrede físicamente, la fuerza a tener relaciones sexuales, la amenaza de muerte, con objetos o armas, la encierra y aísla de sus seres queridos. Finalmente, el último nivel: ‘La asesinaste’, como tristemente sucedió con la expatinadora Luz Mery Tristán, que aunque había sido objeto de maltrato en anteriores oportunidades, nunca denunció.


La secretaria de Bienestar Social, María Fernanda Penilla, dijo que hay que estar alerta “frente a lo que denomino microviolencias, que son algunas veces imperceptibles, normalizadas y aceptadas, que nos han enseñado a dejar pasar, pero son las que no se pueden dejar pasar”. Y puntualizó: “La violencia de género empieza pequeñita, pero puede terminar en un feminicidio”.

elpais.com.co

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