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Primer semestre, con síntomas marcados de desaceleración


El primer semestre de 2023 cerró con un balance poco positivo, pues según diferentes indicadores, la dinámica económica de la primera mitad del año evidencia cada vez más la tan esperada desaceleración de la economía.


La producción industrial manufacturera y el comercio vienen registrando cada mes caídas más pronunciadas frente al año pasado, mientras que otras cifras como las ventas de vivienda o de vehículos mantienen variaciones negativas de dos dígitos desde hace varios meses.


Una de las señales más dicientes de esa desaceleración es el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE), que ha venido reduciendo su tasa anual de crecimiento mes a mes (4,9 % en enero, 2,4 % en febrero, 1,5 % en marzo y -0,8 % en abril), e incluso mostró una contracción en su última cifra publicada.


Vale la pena mencionar que el ISE es una variable que da luces sobre el comportamiento de la economía y, por ende, del PIB. Por ahora solo se conoce el dato del PIB de primer trimestre, que presentó una variación anual de 3 %. Aunque ese dato fue mayor al del último trimestre de 2022, mostró una tasa mucho más inferior a las del año pasado.


“En el segundo trimestre de 2023 las señales que dan los indicadores económicos confirman una desaceleración más pronunciada. El ISE de abril mostró una contracción anual de 0,8 %, y sorprendió nuestra expectativa y la del consenso de analistas”, aseguró Julio César Romero, economista jefe de Corficolombiana, quien comentó que por ello la entidad espera que para el segundo trimestre el PIB tenga una contracción de 1,1 % con respecto al primer trimestre de 2023, lo que reforzaría esa desaceleración del primer semestre.


Según Romero, esto tendría que ver en buena medida con un consumo de los hogares que viene creciendo en menor proporción, dado que este factor fue el motor de la recuperación entre 2021 y 2022, y que se explicaría en parte por un mayor endeudamiento en los hogares.


De hecho, las últimas cifras de consumo de los hogares, publicadas por la firma Raddar, evidenciaron que en mayo el gasto de los hogares se contrajo -2,74 % frente al mismo mes del año pasado, pero con una dinámica mejor de lo esperado, mayormente por una menor caída en el gasto de los hogares de ingresos altos.


Andrés Pardo Amézquita, director de estrategia macroeconómica para Latinoamérica de XP Investments, también destacó que, si bien falta aún mucha información por conocerse para el cierre del trimestre y del semestre, “es claro que la dinámica de la actividad económica siguió desacelerándose”.


Según el economista, las cifras más recientes muestran que la desaceleración de los indicadores relacionados con el consumo de los hogares se ha profundizado. “Esto es particularmente relevante porque el consumo pesa más de 70% en el PIB”, explicó.

Pardo añadió también que la inversión “ya viene de capa caída hace más tiempo y el desempeño sigue siendo pobre. En particular, lo relacionado con construcción está siendo un factor importante para la caída de ese componente de la demanda”, dijo.


Entre las estadísticas que ya reflejan una menor dinámica, está, por ejemplo, la producción industrial, que en lo corrido del año a abril ha venido profundizando su contracción. El indicador mostró un crecimiento modesto de 0,2 % y 0,4 % en enero y febrero, pero para marzo (-2,0) y abril (-6,4 %) la variación ya fue negativa.


Por el lado del comercio minorista, aunque en los primeros tres meses del año se mantuvo con tasas alrededor de 4 %, para abril ya registraba cifras en rojo: -6,9 %.

A nivel sectorial, uno de los indicios más fuertes de la menor dinámica de consumo en 2023 está en las ventas de vivienda, que por varios meses registran caídas pronunciadas en su comercialización.


Las cifras de Camacol para mayo mostraron que en el mes las ventas de vivienda cayeron 62,6 % frente al año anterior, con solo 8.196 unidades comercializadas en el quinto mes del año, mientras que en lo corrido del año se evidenció un desplome de -54,5 % en las ventas, con 53.559 unidades vendidas frente a 117.688 comercializadas entre enero y mayo de 2022.


Una situación similar la vive el mercado de vehículos, que registró ya las cifras de todo el primer semestre. Entre enero y junio se colocaron 90.869 vehículos contra 123.848 del año anterior, es decir 25,6 % menos.


Por el sector agrícola, la producción cafetera viene con tres registros consecutivos a la baja. En mayo el registro fue de 806.000 sacos, -20,7 % frente al mismo mes de 2022. Y en lo que tiene que ver con la producción petrolera, aunque sigue incrementándose frente a 2022, la tasa de crecimiento sigue modesta.

portafolio.co



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