Pandemia deja al descubierto crítica situación laboral de enfermeras



Las auxiliares de enfermería y enfermeras están en la primera línea de batalla contra el coronavirus en Colombia. Pese a que tienen la gran responsabilidad del cuidado de la salud de la población, especialmente en estos tiempos de pandemia, las condiciones laborales de estas trabajadoras están lejos de ser óptimas, según un estudio realizado por la ONG Cuso International, en alianza con la Universidad de los Andes, y apoyado por el Gobierno de Canadá.


Con base en las cifras del Observatorio de Talento Humano en Salud del Ministerio de Salud, se calcula que son más de 300.000 personas dedicadas a la enfermería, en su gran mayoría mujeres.


La investigación señala que “un buen número de las enfermeras y auxiliares de enfermería, que laboran en casas privadas de cuidado de la vejez, empresas de servicios temporales y otras empresas de subcontratación con entidades de la salud, se mueven entre la informalidad laboral y la formalidad precaria en el país”.


La ONG de desarrollo señala que el crítico panorama laboral alrededor de estas ocupaciones es una de las razones para que Colombia cuente con un déficit de este personal. De hecho el país es uno de los que tiene la menor cantidad de enfermeras por habitante en el grupo de miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde).


El director de Cuso International en Colombia, Alejandro Matos, asevera que “en esta época las auxiliares y enfermeras han adquirido una presencia mediática y social. Pero, al mismo tiempo, ha quedado al descubierto que no estamos garantizándoles condiciones laborales dignas por su profesionalismo, entrega y compromiso para velar por el cuidado de las vidas humanas”.


Aproximadamente 6 de cada 10 enfermeras colombianas no cotiza a pensión, por lo cual muchas pueden enfrentar una difícil vejez.


Uno de los mayores factores de preocupación son sus ingresos. Las trabajadoras con nivel de educación superior ganan en promedio 1,7 salarios mínimos, mientras aquellas con otras cualificaciones (primaria, secundaria y media) devengan aproximadamente 0,89 salarios mínimos.


“A medida que se sube la jerarquía en el área de la salud encontramos mayores sueldos, más reconocimiento y más hombres, y a medida que bajamos más facturas sin pagar, menos respeto y más mujeres como madres cabeza de hogar. Si algo hemos de aprender de esta coyuntura es que las auxiliares y enfermeras deben dejar de estar en el eslabón más bajo del escalafón profesional de este sector”, agrega el directivo de la ONG de desarrollo.


No solo la situación actual de estas trabajadoras causa alarma, sino también su futuro. Aproximadamente 61 por ciento de ellas no cotiza a pensión, por lo cual muchas pueden enfrentar una difícil vejez.

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