El estrés que produce el celular está acortando la vida de las personas


Mucho se ha dicho del impacto del teléfono celular en el sueño y la productividad. También se ha discutido que puede acabar con la autoestima y torpedear la capacidad para tomar decisiones acertadas. Pero todo eso parece poco ante la posibilidad de que estos aparatos estén acortando la vida.


Eso lo dice la escritora científica Catherine Price en su nuevo libro How to Break Up with Your Phone, cuya tesis central es que el celular estaría aumentando los niveles de la hormona cortisol. Con solo eso, dice ella, “nuestro tiempo frente al teléfono podría estar amenazando la salud a largo plazo”.


En un escrito que publicó Price en el diario The New York Times, explica que el tiempo en el celular no solo interfiere con el sueño, también dificulta las relaciones, le quita espacio a la memoria, acorta los periodos de atención, enreda la creatividad y la productividad, y mina el buen desempeño para resolver problemas y tomar decisiones acertadas.


Sin embargo, para ella el aumento del cortisol es el impacto más grave porque al “incrementarse de manera crónica los niveles de esta hormona, el tiempo que se pasa frente a ese aparato amenaza la salud y acorta la expectativa de vida”.


Esto sucede porque los celulares están diseñados para producir placer, tal y como lo hacen las máquinas tragamonedas de los casinos. Por eso cuando la persona no está frente a ellos siente angustia y sus niveles de cortisol aumentan.


El cortisol, según la autora, es la hormona principal en la respuesta ante una situación estresante y cuando se segrega enciende cambios fisiológicos: sube la presión arterial, aumenta el ritmo cardiaco y también el nivel de azúcar en la sangre. Todo ello sirve para reaccionar ante las amenazas. Pero una cosa es sentir esa sensación esporádicamente y otra diferente vivirla cada día, a toda hora.


En el caso de los celulares, la manera natural de calmar esa sensación de estrés es chequear el aparato, pero pronto la persona se ve envuelta en un círculo vicioso, pues esa calma dura segundos, y luego comienza otro momento de ansiedad por chequear de nuevo el celular.


Eso se ve reflejado en las estadísticas de hábitos de consumo de teléfonos móviles. Según un estudio realizado por Asomóvil en 2017, el promedio de tiempo que pasan los colombianos sin revisar su dispositivo en una hora es de apenas 28 minutos.


Además, dice Price, cada vez que la persona mira su teléfono es posible que vea algo estresante y eso podría llevar a otra subida de cortisol. En esas circunstancias, la persona queda con niveles altos de esta hormona de manera permanente, ya que los efectos del estrés se amplifican si hay una preocupación a toda hora de que algo malo va a pasar. Ese estado de hipervigilancia a veces produce las vibraciones fantasmas: sentir o escuchar sonar el celular cuando está apagado o no está cerca.


Price llama al problema estrés inducido por el celular. “Los niveles de cortisol se elevan no solo cuando el teléfono está a la vista, sino cuando lo escuchamos o pensamos en él y eso solo se calma al buscar el celular”, le dijo a la autora David Greenfield, profesor de Psiquiatría de la Universidad de Connecticut y fundador de un centro para adicción a internet. El cortisol elevado de manera crónica ha sido asociado a riesgos de depresión, obesidad, síndrome metabólico y diabetes tipo 2, así como a problemas de fertilidad, presión arterial, demencia, infarto y derrame.


Estos tiempos de estrés y las consecuencias que tienen en la salud hacen que sea importante cambiar la relación con estos aparatos. La primera recomendación de Price es apagar todas las notificaciones excepto las que se necesite recibir.


Segundo, aconseja analizar la ansiedad que producen las diferentes aplicaciones, y dependiendo de la respuesta invita a esconderlas o a borrarlas. La tercera regla es tomarse recreos de hasta 24 horas para rebalancear la química del cuerpo. “Solo dejar el teléfono quieto a la hora del almuerzo es un paso adelante”, dice.


Por último, recomienda analizar la ansiedad que produce no chequear a toda hora este aparato, pues así aprenderá a cómo responder a esas ansias por mirarlo. No es una tarea fácil, pero sí necesaria. Recuerde que los beneficios de hacerlo extenderán su vida.

semana.com

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